Viajar y trabajar Socialite Agency

Viajar mientras trabajas ha pasado de ser una tendencia a una realidad para muchos profesionales modernos (entre ellos nosotros mismos). Hace ya 3 meses nos «tiramos a la piscina» y empezamos esta aventura de recorrer el sud este Asiático en familia (con dos niñas de 5 y 9 años) y combinar viaje con trabajo. La idea de combinar la pasión por explorar el mundo con las responsabilidades laborales puede sonar tentadora, pero como cualquier cosa en la vida, trabajar mientras viajas tiene sus aspectos positivos y negativos, especialmente si lo haces en familia. Aquí va un pequeño resumen de nuestra experiencia hasta ahora:

Lo Bueno

1. Libertad Geográfica

Este punto es obvio, pero es una de las razones por las que decidimos hacerlo, ya que nuestro trabajo nos lo permite. Poder tele-trabajar desde cualquier parte del mundo te da una libertad inimaginable hasta ahora.

2. Inspiración y Creatividad

Viajar a diferentes lugares y sumergirse en nuevas culturas puede ser una fuente inagotable de inspiración. Esta exposición constante a entornos diversos puede estimular la creatividad y ayudar a romper la monotonía que a menudo se experimenta en un entorno de trabajo tradicional.

3. Conciliación entre Trabajo y Vida

La posibilidad de trabajar mientras viajas permite una mayor flexibilidad en la gestión del tiempo (cosa que ya hacíamos antes de viajar, pero ahora aún más). Siempre hemos pensado que tener un horario rígido no tiene sentido. ¿Porqué trabajar de 9 a 6, si no es necesario? Aquí la clave es trabajar por proyectos y que ver los resultados. Si el trabajo sale, tendremos «picos» más intensos y épocas más tranquilas.

3. Que los peques vean el mundo más allá de su «burbuja»

Una de las principales razones por las que decidimos hacer este viaje es para que nuestras hijas vieran el mundo más allá de su pequeña burbuja y que entendieran que hay muchas otras culturas, idiomas y maneras de vivir y que todas ellas hay que respetarlas. ¡Es increíble lo adaptables que son los niños!

Lo Malo

1. Distracciones Constantes

Si bien trabajar en entornos novedosos puede ser emocionante, también puede presentar distracciones constantes. El ruido en cafeterías, la belleza de los paisajes y la tentación de explorar pueden dificultar la concentración y afectar la productividad laboral.

2. Dificultades de Comunicación

Depender de la tecnología para la comunicación puede ser un desafío. Las diferencias de zona horaria y la calidad variable de la conexión a internet nos han generado algún que otro dolo de cabeza, aunque siempre hemos podido solucionarlo. (TIP: tener una SIM con datos ilimitados es siempre de gran ayuda)

3. Falta de Rutina

La falta de una rutina estructurada (especialmente para los peques) puede generar malestar y sensación de caos. Así que para personas altamente organizadas y que requieran saber de antemano lo que pasará y tenerlo todo organizado, un viaje así no es nada recomendable ya que se necesita de mucha, pero mucha flexibilidad.

Nuestra conclusión en estos 3 meses es que es una experiencia intensa, pero que aporta tanto aprendizaje y sobretodo tiempo en familia que no nos arrepentimos ni un segundo. Si estás pensando en hacer lo mismo, déjanos un comentario y te contestaremos a cualquier duda (siempre que el viaje y nuestro trabajo nos lo permita XD)

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